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jueves, 18 de junio de 2015

¿Qué es la Fascitis Plantar? ¿Cómo se trata?

En numerosas ocasiones hemos hablado de la fascitis plantar como tal, pero hasta ahora no nos hemos detenido a explicar un poco más sobre ésta entidad tan común en nuestro día a día en consulta y que trae de cabeza a muchas personas, sean deportistas o no.

Es por ello, que creo que es el momento de explicar un poco en que consiste este padecimiento tan extendido.

La Fascia Plantar es una gruesa fascia (tejido conectivo o tejido de unión fibroso), también conocido como el ligamento arqueado; que se origina en el calcáneo y se inserta en todas las falanges proximales. Esta fascia o ligamento se extiende y contrae en cada paso.




La fascitis plantar es la condición más común de dolor en el talón. Esta condición ocurre cuando el ligamento fibroso de la fascia plantar en ese movimiento continuo de contracción y extensión a lo largo de la parte inferior del pie sufre pequeños desgarros e irritaciones en la inserción proximal de la misma, esto es, en la tuberosidad inferior del calcáneo (hueso del talón), y esto produce dolor e inflamación. Aunque en ocasiones el dolor puede empezar a desarrollarse en la pare interna del tobillo.




CAUSAS DE LA FASCITIS PLANTAR

La fascia plantar es como una goma elástica que suelta y contrae con el movimiento. También, absorbe el peso y la presión. Debido a esta función, la fascitis plantar puede ocurrir por varias razones: entre los más comunes es la sobrecarga de actividad física o ejercicio. Los atletas son particularmente propensos a la fascitis plantar y por lo general, la padecen. Otra razón es el exceso de correr, saltar, u otras actividades que pueden provocar fácilmente el esfuerzo repetitivo o excesivo del tejido y llevar a desgarros e inflamaciones, lo que provoca pasar de dolor moderado a severo. Los atletas que cambian o aumentan la dificultad de sus rutinas de ejercicios también son propensos a sufrir la fascitis plantar en su nivel severo.

Otra causa de esta enfermedad puede ser la retracción del tendón de Aquiles, o también por la mecánica del pie. Tener condiciones tales como los pies planos, hiperpronadores, o tener una alteración de la marcha (la forma en que el pie toca el suelo), el tejido fascial puede estar con exceso de trabajo o con estiramiento de forma anormal, dando lugar a los desgarros y la inflamación. Si el apoyo del pie no es correcto puede provocar una tensión anormal sobre la fascia plantar predisponiéndola a la entesitis.

Entre los factores más populares que contribuyen a la fascitis plantar es usar zapatos incorrectos. En muchos casos, los zapatos; o bien no se ajustan adecuadamente, o proporcionan un apoyo o una amortiguación inadecuada. Mientras se camina o se hace ejercicio con zapatos inadecuados, la distribución del peso es mala, y significativamente el estrés puede dañar al ligamento fascia plantar.

En resumen, la fascitis plantar es una inflamación del ligamento arqueado (entesitis), que se puede producir por microtraumatismos repetitivos o uso excesivo. Muchos atletas sufren fascitis plantar, especialmente aquellos que practican atletismo, fútbol, tenis y baloncesto.

Es más propenso a sufrir fascitis un aficionado que un profesional, tanto por el calzado como por la velocidad de la carrera, de hecho corriendo lento puede causar una inflamación aguda de la aponeurosis plantar. Los más afectados son los adultos que tienen sobrepeso y hacen deporte.


FACTORES DE RIESGO DE LA FASCITIS PLANTAR

Con tantas causas de fascitis plantar, hay muchos factores de riesgo que se debe tener en cuenta.Uno de estos factores es la actividad en los deportes y ejercicios regulares puede ejercer una tensión significativa en el talón y el tejido circundante.
Otro factor importante sería la edad, que también juega un papel. A medida que envejecemos, el tejido tiende a convertirse en más débil y más propenso a sufrir daños.
Además, de estos factores de riesgo comunes, el peso es muy importante en el daño en el talón. En los talones se absorbe gran parte de la presión del cuerpo cuando caminamos, el sobrepeso puede llevar fácilmente a los daños y fascitis plantar.
El embarazo también puede añadir algunos kilos de más. Sin embargo, los cambios hormonales en las mujeres embarazadas también pueden hacer que los ligamentos y otros tejidos se relajen y sean más flexible, lo que podría conducir a una fascitis plantar, si no se tiene cuidado.
Los que están de pie todo el día debido a su ocupación también están en riesgo.
Por último, el uso de tacones altos, botas u otros zapatos que no proporcionan el soporte adecuado en el talón y por el arco puede sufrir fácilmente una fascitis plantar con el tiempo.


SÍNTOMAS DE LA FASCITIS PLANTAR

La queja más común de la fascitis plantar es una sensación de ardor, o punzadas de dolor en el talón del pie. La mayoría de los pacientes sentirán esto por la mañana, porque el ligamento de la fascia se contrae durante la noche mientras dormimos; causando dolor al volver a estirarlo al levantarnos ya que cuando salimos de la cama y se ejerce una presión sobre el ligamento, éste se tensa y el dolor es muy agudo.

El dolor generalmente disminuye a medida que el tejido se calienta, pero fácilmente puede regresar de nuevo después de largos períodos de pie, de actividad física, o después de levantarse después de un largo período de estar sentado.

El dolor es fuerte y puede llegar a ser insoportable, se siente en el apoyo del peso o durante el movimiento de flexión dorsal del pie, es decir, llevar los dedos hacia arriba y estirar la fascia. El dolor se encuentra en la región del talón, pero en casos severos puede ir hasta los dedos del pie.

1. En la primera fase: en el comienzo del dolor, los síntomas tienden a disminuir después de unos minutos de empezar el entrenamiento los deportistas. Los adultos o personas mayores informan que los peores momentos son el despertar o después de haber estado sentado mucho tiempo, con el tiempo de haber empezado a caminar el dolor disminuye hasta desaparecer.

2. En la segunda fase: El dolor aumenta en intensidad y tarda más en bajar, necesita media hora para que se pase al levantarse de la cama o al principio del entrenamiento, por lo que empezar a caminar y el deporte se convierte cada vez más difícil.A menudo, es difícil bajar por las escaleras, ya que el pie realiza flexión dorsal extendiendo así la fascia plantar. En una posición sentada o acostada no se siente los síntomas. Hay formación de edema en el calcáneo. El dolor conduce a una postura de apoyo del pie en desequilibrio que puede causar dolor de espalda o cuello.


DIAGNÓSTICO DE LA FASCITIS PLANTAR

El profesional que lleve el caso recogería la historia del paciente, en busca de los síntomas presiona con el dedo la zona, evalúan el movimiento, la sensibilidad y también la longitud del músculo tríceps sural (pantorrilla). Luego, hay que comprobar cualquier anormalidad anatómica como los pies planos, pronación, o el varo.

En el diagnóstico diferencial se debe tener en cuenta otras condiciones que pueden dar resultados similares como son la bursitis calcánea, el atrapamiento del nervio abductor del quinto dedo, la gota (si el dolor es bilateral) y una fractura.

Las pruebas que se realizan son la radiografía para descartar fracturas, análisis para enfermedades como la gota reumática, y el electromiograma, que destaca el posible atrapamiento de un nervio. Pero las pruebas no pueden sustituir el examen clínico por el podólogo.
Señalar en éste punto los espolones calcáneos. Se trata de una entidad a la cual clásicamente se le ha dado una importancia que no tienen. Son en su mayoría asintomáticos y no provocan ningún tipo de dolor en el paciente que los tiene, es más, en la mayoría de los casos los encontramos como hallazgos radiológicos casuales cuando buscamos otra patología en una radiografía. Los espolones calcáneos NO DUELEN. Puede doler el mecanismo que los provoca (que suele ser una fascitis/fasciosis plantar), y no siempre.


TRATAMIENTO DE LA FASCITIS PLANTAR

En algunos casos,si la fascitis plantar no se trata o no se trata correctamente; un dolor leve puede convertirse en un problema crónico (fasciosis). Sufrir dolor en el pie puede modificar la forma de caminar. Estos cambios involuntarios pueden provocar tensiones en otras partes del cuerpo y causar dolor en la rodilla, dolor en la cadera y dolor de espalda, por lo que el problema debe ser tratado tan pronto como sea posible.

La fascitis plantar, como la tendinitis, debe ser abordada y atendida lo antes posible porque si se vuelve crónica puede llevar varios meses para que se cure.

El cuerpo de cada persona responde al tratamiento de la fascitis plantar de manera diferente y los tiempos de recuperación pueden variar. En primer lugar, es esencial dejar la actividad deportiva durante la fascitis plantar ya que puede agravar la situación.

Un tratamiento para la fascitis puede ser una ortesis que es un dispositivo que puede ser introducida en cualquier par de zapatos y, a menudo puede aliviar el dolor y ayudar a revertir el daño y la aparición de la fascitis plantar. Lo hacen mediante la adición de soporte para el talón y ayudar a distribuir el peso durante el movimiento. El uso de un talón de silicona para suavizar y proteger el apoyo en el suelo alivia el dolor pero no es curativo. 

Por la noche, el pie se mantiene en una posición de flexión plantar, por lo que permanecen en acortamiento la fascia plantar y el tríceps sural (pantorrilla) provocando que el paciente acuse un dolor agudo en la mañana, por esto algunos especialistas recomiendan una férula durante la noche para mantener el pie en flexión dorsal. Durante el día, debe ejecutar el estiramiento de los gemelos y el sóleo, debido a que la retracción de estos músculos es una de las causas de la inflamación.

Los procedimientos más invasivos para el tratamiento de la fascitis plantar generalmente se busca sólo después de que otros tratamientos han fallado en producir resultados favorables. Las inyecciones de corticosteroides para suministrar medicamentos en la fascia lesionada para reducir el dolor. Sin embargo, este tratamiento puede debilitar la fascia plantar y producir daños. Últimamente estamos optando por el Colágeno, con muy buenos resultados.

Además, la terapia con ondas de choque es un tratamiento donde las ondas sonoras se transmiten a través de los tejidos dañados con el fin de estimular el tejido dañado y estimular la curación. En ésta línea se encuentra la E.P.I., la cual se esta mostrando bastante útil, aunque muy dolorosa en éste padecimiento.

Por último, la cirugía es la última opción para aquellos que sufren de fascitis plantar crónica o grave. Este tipo de tratamientos los reservamos para pacientes muy concretos, en los que han fallado todas las medidas conservadoras y que no pueden realizar una vida normal debido a la intensa molestia que les provoca la fascia. Posteriormente a la cirugía, deberán de llevar plantillas de por vida, para evitar un síndrome calcáneo-cubiodeo.





PREVENIR LA FASCITIS PLANTAR

Es importante para prevenir la recurrencia, como a menudo la fascitis suele ser causada por alteraciones anatómicas: pie valgo, varo o pronación. Por ello, se recomienda una plantilla personalizada para corregir el apoyo del pie.

La prevención de la fascitis plantar es crucial. Hay muchas opciones para ayudar a prevenir la aparición de esta enfermedad, y evitar que regrese. Una de las más importantes es mantener un peso saludable para reducir la tensión en la fascia plantar.

Además, los zapatos son muy importantes, y deben ser ajustados y proporcionar una amortiguación suficiente, el apoyo en todo el talón, arco, y antepie de manera que el peso se distribuye uniformemente por todo el pie.

Trate de evitar el caminar descalzo sobre superficies duras y reemplazar los viejos zapatos antes de ponérselos, sobre todo los zapatos que utilice para correr o hacer ejercicio.


En el ejercicio, comience lentamente y facilite nuevas rutinas para evitar el estrés repentino o excesivo de los tejidos.

Por último, mantener los músculos de la pantorrilla y el tejido de sus pies estirados. Una mayor flexibilidad en los tejidos hace que sean menos susceptibles al daño.


RESUMEN DE LA FASCITIS PLANTAR

· La fascitis plantar es la inflamación de la fascia que provoca dolor en el talón y a lo largo de la planta del pie. Puede deberse a diversas causas como una sobrecarga, una retracción del tendón de aquiles o por estrés mecánico.
· La fascitis plantar es un dolor moderado o soportable que se nota sobre todo por la mañana, al poner el pie en el suelo, que evoluciona a un dolor insoportable, como quemazón.
· El Podólogo con la anamnesis, el estudio clínico y los síntomas le diagnosticara fascitis plantar.
· El tratamiento se debe hacer lo antes posible para que no se vuelva crónica. Consiste en acabar con la inflamación mediante diferentes procedimientos.








martes, 28 de enero de 2014

Empezamos 2014. Mejorar la técnica de carrera, es fácil si sabes como.

Ya han pasado las fiestas, ya se va Enero, mes malo económicamente por aquello de las cuestas y demás y retomamos nuestro ritmo habitual con energías renovadas.

Hace unos días vino a revisión la paciente que expusimos hace algunas entradas la cual fue operada de juanetes. 6 meses han pasado ya y esta estupendamente. Ni le duele, ni esta inflamado, salvo una pequeña inflamación residual propia del proceso regenerativo. De hecho ya esta pensando en operarse el otro pie, lo que nos da idea del grado de satisfacción que hemos alcanzado en éste caso.
Para que os hagáis una idea os muestro una foto del antes y otra del después:







Como veis, la corrección ha sido estupenda y el aspecto del pie es perfectamente normal. Aún podemos apreciar una leve inflamación residual en la zona de la incisión, que pasados unos meses desaparecerá por completo.

Y ahora os dejo con un artículo acerca de la técnica de carrera, realmente interesante. Una vez más, gracias a nuestros amigos de foroatletismo.com, descubrimos en unos sencillos pasos como mejorar nuestra técnica de carrera y como hacer un ejercicio más eficiente y más seguro para nuestras articulaciones. Espero que os guste:

Consejos para dejar de aterrizar con el talón
1x1.trans Consejos para dejar de aterrizar con el talón

La técnica lo es todo, son muchos los corredores que aterrizan con el talón, sin embargo, existen diferentes formas de aterrizar con el mismo, siendo los impactos, en unos casos, más traumáticos para el sistema músculo-esquelético que en otros, sobre todo por el ángulo de flexión que presenta la rodilla en el momento del impacto.

¿CORRER DESCALZOS O CON AMORTIGUACIÓN?

Incluso los corredores más minimalistas, a los que les gusta correr descalzos, también aterrizan con el talón aunque algunos lo hacen con el antepié -en menor proporción- y, por supuesto, la forma de hacerlo varía en cierto grado respecto a los corredores que utilizan zapatillas: el impacto contra el suelo es menos agresivo y esa transición talón-punta se hace más rápida, disminuyéndose el impacto producido en el talón.
Por contra, correr con unas zapatillas amortiguadas puede influir en la flexión de la rodilla en el momento del aterrizaje, aunque este hecho también ocurre en corredores minimalistas e incluso descalzos.

DIFERENCIAS ENTRE CORRER CON EL ANTEPIÉ Y TALONEAR

  • En lugar de un ángulo de 90º, el eje que mantenemos mientras corremos taloneando es de casi 80º, todo ello se traduce en un mayor desgaste energético, un mayor riesgo de lesión muscular y un mayor impacto sobre las rodillas, tobillos, etc.
  • El cuerpo está levemente inclinado hacia delante (lo que puede degenerar la rótula), esto hace que la fuerza de la gravedad no colabore con el movimiento ya que con la pierna en extensión se aumenta, en mayor proporción, el esfuerzo muscular y el gasto energético.

CÓMO ATERRIZAR CON LA PARTE MEDIA DEL PIE

Aterrizar con la parte media del pie en lugar de con el talón no sólo reduce el impacto que sufre la rodilla, también se fomenta que tu cuerpo se pueda impulsar con mayor efectividad hacia delante. Ten en cuenta que aterrizando sobre el talón estarás “frenando” el paso y resistiéndote a un movimiento natural, en lugar de aterrizar con el antepié y seguir la inercia del movimiento. A continuación te describimos varios consejos para que aprendas a impactar correctamente con la parte media del pie:
  • En estático, marcha en el sitio e intenta aterrizar con el pie plano pero justo debajo de tus caderas, es en este punto en el que siempre deberías impactar.
  • Mientras estás en carrera, disminuye la amplitud de la zancada. Haz hincapié en aumentar la frecuencia de zancada intentando impactar formando una línea con tus caderas, impactando justamente debajo de tu centro de gravedad. Debes ser consciente de pisar justamente debajo de ti en cada paso que des.
  • Mantén los brazos paralelos al suelo y lo más pegados a la cadera que puedas, por otro lado, mantén los hombros bajos y relajados.
  • Pisa suavemente y no des grandes zancadas, intenta aterrizar con suavidad para que tu cuerpo no reabsorba todo el impacto de nuevo.
  • Es muy complicado cambiar la técnica de carrera, el esfuerzo que hay que realizar para cambiar la forma en la que pisas no es nada fácil, quizás adquirir unas zapatillas o plantillas diseñadas para pisar con la parte media del pie pueda ser una buena solución mientras te encuentras en esa fase de transición en tu forma de impactar.
  • Utiliza unas zapatillas ‘natural running’, ligeras y con poca amortiguación, que sean muy flexibles (especialmente en el antepié) y que tengan poca caída talón-punta.

CONVIÉRTETE EN UN MEJOR CORREDOR: LA POSTURA

miércoles, 29 de mayo de 2013

Los 101 de Ronda.Tiempo de correr pero bien.

La semana pasada traté a una paciente que venía de terminar los 101 Km de Ronda. Mi admiración por ser capaz de terminar semejante desafío. Mucho mayor si tenemos en cuenta como traía los pies de ampollas... pobrecita.

La verdad es que cada vez que trato a algún participante de ésta prueba, no puedo evitar que se me dibuje en la cara una sonrisilla y recuerdo las veces que yo mismo he sido voluntario en la misma, dando asistencia podológica a numerosos corredores/as, los cuales en la mayoría de los casos iban ya pidiendo "las mulillas" si hacemos un símil taurino. Recuerdo esas noches interminables pegados al cortado de Ronda, el estar todo el día "aburrido" en el cuartel hasta que por arte de magia aquello parecía el metro de Tokio en hora punta, teniendo que atender a corredores tumbados en mesas o en el suelo porque las camillas no daban a basto. En fin, locuras de juventud... Aunque no descarto volver algún año, la verdad es que me encanta ese ambiente "de trinchera" nunca mejor dicho. 



Por ello me surgió una reflexión relacionada con esto de correr. Llega el buen tiempo, o eso queremos creer, y como es costumbre, a muchos nos da por hacer algo de deporte. Desde hace unos años se esta poniendo  muy de moda el salir a correr, o como lo llaman ahora el "running", que es lo mismo pero mas "cool". Vamos, calzarse las zapatillas y a trotar!!

Y ésto nos lleva a ciertos problemas para los que no somos habituales en éstas lides. Problemas que pueden tener una sencilla solución con una correcta preparación, no sólo física, y sabiendo bien lo que hacemos. Es hora de desterrar algunos mitos y de aclarar un poco algunos conceptos para que nuestros pies no sufran demasiado si decidimos salir a la calle y hacer kilómetros, muchos o pocos.




1x1.trans Cómo tratar las lesiones cutáneas del pie: ampollas y uñas encarnadas
A lo largo de un 10K tus pies impactan contra el suelo unas 12.000 veces, y hasta 50.000 veces en un maratón, lo que se traduce en unas cuantas toneladas de peso que han tenido que aguantar tus pobres pies. Por eso, no es de extrañar que alguna vez surja algún tipo de problema cutáneo en los mismos.
¿Sabes cuál es la lesión cutánea del pie más habitual? Seguro que ya la has padecido, se trata de las ampollas, aquellas que afectan directamente a la piel de tus pies y que, si bien no llegan a ser peligrosas, te pueden incapacitar durante una carrera u obligarte a parar por unos días.
Pocos son los que consiguen escapar, tras una larga temporada de entrenamiento, a las ampollas, uñeros, durezas, uñas encarnadas o rozaduras. Obviamente, como en la mayoría de las lesiones, aparecen sin previo aviso, aunque las cutáneas son consideradas como las más banales y fáciles de curar.
Debes saber que hay dos factores que incrementan el riesgo de su aparición: la sudoración asociada al calor y el aumento de la permeabilidad de la piel asociada a la humedad. Te describimos cómo tratar las principales lesiones cutáneas (ampollas y uñas encarnadas).

AMPOLLAS

La ampolla es, básicamente, una quemadura provocada por un exceso de fricción entre dos capas de piel (dermis y epidermis).
Esta lesión es el resultado de los dos factores de los que hablábamos anteriormente (calor y humedad) junto con el rozamiento excesivo. La mayoría de las ampollas nacen en el antepié (parte delantera del pie) y, en todos los casos, nunca hay que dejar que las ampollas se rompan por sí mismas.
Una buena forma de tratarlas es limpiándolas con agua y jabón previamente, antes de proceder, con una aguja esterilizada, a pincharla para extraerle todo el líquido acumulado. Una vez esté drenada, coloca un apósito que actúe como desinfectante, pero nunca dejar un hilo atravesando la ampolla. Es un error muy extendido entre los corredores y puede dar lugar a infecciones superficiales y otras complicaciones.

UÑAS ENCARNADAS

Representan la segunda causa de lesión cutánea más común en los corredores, además de ser la más peligrosa porque podría llegar a complicarse tanto que se deba operar el pie.
Esta lesión se trata de un proceso inflamatorio que, en muchas ocasiones, da lugar al enrojecimiento de la zona, y que consiste en que la lámina ungueal penetra en las partes blandas del dedo provocando sensibilidad en los casos más leves e inflamación con presencia de infección en los más graves. Suele producirse por la presión que ejerce el calzado al caminar o correr.
El mejor tratamiento posible es su prevención, para ello es primordial cortarse las uñas de los pies en su justa medida, ni muy cortas (las uñas crecen en direcciones opuestas), ni muy largas (las uñas rozan con la zapatillas durante los descensos).

CONSEJOS ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA CARRERA

  • Antes: una semana antes de la carrera, hidrata la piel a través de lociones con urea si tienes la piel seca. Córtate las uñas en recto, y si sudas mucho, aplica polvos de talco entre el pie y el calcetín.
  • Durante: utiliza los calcetines y zapatillas con los que entrenes habitualmente (no estrenes nada el día de la carrera). Usa calcetines con tecnología Coolmax y aplícate apósitos hidrocoloides tipo Compeed en las zonas de roce (según tu experiencia), pero hazlo siempre antes de empezar a correr, no cuando ya han aparecido las ampollas.
  • Después: sumerge el pie en agua fría durante algunos minutos y, ¿por qué no?, cálzate las chanclas para que el pie vuelva a respirar.

jueves, 9 de mayo de 2013

Correr descalzo, ¿es bueno o Malo?


Interesante artículo de José Antonio Guarnido ( Centro de Podología Aquiles)sobre si es bueno o no correr descalzo.

Personalmente coincido con él en casi todo, creo que es una moda y como todas las modas será algo pasajero, pero por el camino dejará un rastro de lesiones y afecciones autoprovocadas en numerosos corredores, que, bien por querer mejorar una marca, o bien por probar algo nuevo, no se dan cuenta de que el asfalto no es un terreno adecuado a nuestra piel desnuda.


Leédlo y a ver que opinais:



¿Es sano correr descalzo?


1x1.trans ¿Es sano correr descalzo?
A la hora de hacer un estudio este tema es complicado desde el punto de vista sanitario, ya que hay muchas variables, tanto a favor como en contra. Además es un tema comparable al fútbol  ya que el integrismo existente entre partidarios y detractores no admite una visión más realista, equilibrada y comedida de lo que supone a un individuo iniciar esta delicada experiencia.
Pero, ¿es o no es aconsejable correr descalzo? Pues la respuesta es contundente: “depende”. Si nos vamos al África profunda, a algunas regiones más aisladas de Centroamérica o de Asia, podemos encontrar multitud de personas andando, corriendo y haciendo vida normal descalzos y no les pasa nada. Claro está, estas gentes en general son de estratos sociales desgraciadamente muy deprimidos y las criaturas subsisten con un dólar diario (o incluso menos) por lo que el calzado es la menor de sus preocupaciones.
Si nos vamos a los orígenes de la humanidad, es evidente que caminar sobre piedras cortantes, hielo o nieve no era agradable, por lo que los primeros zapatos eran pieles a modo de protección. Posteriormente, las civilizaciones vieron en el calzado un aliado a la hora de mejorar su calidad de vida: un trozo de piel dura y unas cuerdas eran suficientes para evitar heridas y subsiguientes infecciones en una época donde tener una herida era algo serio para la integridad del individuo. Gracias al calzado, entre otros elementos, colonizamos lugares tan dispares como montañas, el Polo Norte, playas, áreas volcánicas, etc. Fue el gran aliado junto a la ropa, por supuesto, y los pequeños avances en medicina natural para la expansión y longevidad del hombre.
El pie está diseñado para correr descalzo; su articulación subastragalina absorbe los impactos como el amortiguador en el coche, el sistema de articulaciones y ligamentos dispersan y dirigen la carga durante la marcha. Nos encontramos probablemente ante la mayor máquina de ingeniería que se ha diseñado, pero hasta este logro tiene sus límites, tanto generales como individuales. El pie está diseñado para estar descalzo pero sus tejidos no están preparados para materiales tales como el asfalto, cristales, montañas de pizarra. Si el asfalto digiere literalmente el caucho de los neumáticos, ¿qué no puede hacer con una sencilla y practica dermis?
Cuando la gente me dice “Abebe Bikila corría descalzo”, yo les contesto que tenía un pie casi ideal y presentaba una capa de un dedo de piel, grasa y tejido fibroso como consecuencia de la ausencia de un calzado durante 20 años de su vida. Su organismo se adaptó en una superficie natural de caminos de tierra y piedra desde que era un bebé. Bikila se calzó por primera vez unos zapatos en el ejército con casi 20 años de edad y esto es extrapolable a centenares de millones de criaturas, la adaptación.
Si ahora cogemos a un grupo de individuos jóvenes de entre 15 y 35 años, gente que ha estado calzada desde su nacimiento hasta el momento que deciden correr descalzos, nos saltamos esa adaptación. El cuerpo tiende a economizar, esto es, si le administras vitaminas continuamente se vuelve “vago” y no las sintetiza o no las asimila como debería; si lo calzas, entonces no hay necesidad de tejido graso en el adulto, de tejido fibroso y no hay necesidad de piel hiperqueratósica, por lo que el pie está desprotegido ante las agresiones externas. Aún así, esto le pasa a la mayor parte de los individuos, no a todos.
Es esa falta de adaptación la que provoca en los individuos que acuden a mi consulta dolencias tales como talalgias, quemaduras, objetos clavados, infecciones, fascitis plantar, necrosis avascular de zonas metatarsales tales como sesamoideos y segunda cabeza metatarsal, y a eso hay que añadirle un largo etcétera. El pie descalzo en el siglo XXI tiene que hacer frente a elementos que hasta no hace muchos años eran inexistentes, como por ejemplo el abrasivo alquitrán de las carreteras. No se diseñó para hacer frente a esas variables propias de la industrialización.

¿CÓMO NACIÓ ESTA NUEVA TENDENCIA?

Le pregunté a un paciente mío que corría descalzo que por qué lo hacía, y la respuesta fue inquietante. Se lo pregunté a más y todos dijeron lo mismo: “por culpa de las lesiones”. Muchos de ellos, después de lesiones tan sencillas de tratar como lesiones de gemelo y soleo, fascitis o problemas en bíceps femoral, aburridos de gastarse el dinero en médicos y fisioterapeutas, acabaron probando esta opción. Llamativo, ¿verdad? Desde un punto de vista puramente sanitario, estos pacientes corren descalzos para “evitar el dolor”, y mientras tanto se arriesgan (repito, no en todos los casos pero si en un número lo suficientemente significativo como para valorarlo) a otras lesiones de dispares naturalezas. Y claro, algo así te hace pensar. Si alguien que jamás ha corrido descalzo, que no sabe cómo es el tacto del asfalto, de piedras, el tacto del frío o del calor, si alguien que es pronador serio se arriesga a no tener una mínima contención de la pronación y evitar así un valgo de rodilla y la consiguiente lesión de ligamento y meniscos; si alguien así, o con un pie cavo, con predisposición a fascitis, dolor gemelar, lipodistrofia… si alguien así se arriesga, es porque tiene que estar realmente desesperado.
Y luego tenemos otro grupo de gente a los que yo les llamo “los nudistas del asfalto”, con todo el respeto y cariño del mundo, por supuesto. Hay gente que le gusta esa opción, escucharon hablar de ella y tiene sentido “el pie se diseñó para correr descalzo”, y lo aplican tal cual. Y un grupo de ellos tiene un pie ideal, un pie con pronación fisiológica, con grasa generosa, corren y se sienten bien, y es totalmente razonable y respetable. Pero claro, la adaptación, no es de un año, ni de dos, ni siquiera de tres. Es de un lustro en nosotros, europeos acomodados que llevamos siglos con calzado, que el pie ha evolucionado, los dedos se han acortado,  la grasa se ha reducido y la musculatura intrínseca del pie se ha debilitado; hemos evolucionado.

ENTONCES ¿ES BUENO CORRER DESCALZO?

Es natural, es biológico, es correctamente plausible, pero incorrectamente práctico extrapolable, no a unos pocos, sino a una inmensa mayoría sin la correcta adaptación. No consiste en meter miedo a la población, consiste en educar y dar todas las posibilidades para ser consciente de la realidad, la parte buena y la mala de esta técnica. Hay pacientes míos a los que no les va mal y vienen a mi clínica por otros motivos, aunque también es cierto que sus marcas son para pasar el rato y disfrutar de la carrera. Desafortunadamente, en la mayor parte de los casos, no termina bien y ves cosas serias, muy serias. Pero, repito, a muchos les va bien, se sienten libres y algunas lesiones desaparecen por fin, están contentos y eso hay que valorarlo también, faltaría más.
He leído mucho a favor de correr descalzo últimamente y en todo lo que se dice es verdad, pero una verdad a medias, y eso podría entenderse como mentira según cómo lo mires. Por lo que cuando uno habla de ciertas modas y tendencias, porque es una moda en auge (en Europa y Norteamérica) que no lleva más de 5 ó 10 años, tenemos que tener en cuenta que este tiempo no es nada si lo comparamos al tiempo que llevamos usando calzado en Europa. Así que cuando uno habla de esta nueva tendencia, lo más normal sería decir también las contraindicaciones, porque en la vida no todo es negro o blanco. Es en el término medio, en la correcta adaptación y en la información bien documentada, donde encontraremos el equilibro.
Informaos si en vuestro caso es aconsejable experimentar esta actividad. Si tenéis las armas adecuadas, adelante, si no, sed consecuentes. Quizá al principio todo vaya bien pero, con los años, probablemente desarrolléis dolencias que de forma contraria no las tendríais. Disfrutad de los placeres de la vida con inteligencia, cuidado y sentido común y nunca con excesos ni extremos. Y nunca olvidéis que “hasta la mente más brillante está desprotegida del poder de las modas”.
En otra ocasión hablaremos de todo lo contrario, las lesiones tan serias que provocan las zapatillas deportivas actuales, del enorme marketing que hay detrás y valoraremos hasta qué punto son sanas y volveremos a pensar todos juntos.